Donde la creatividad se encuentra con la práctica: el aula de Elena Navrotskaya

By Malena Marks

Con siete titulaciones académicas (2 grados universitarios, 4 másteres y 1 doctorado), Elena Navrotskaya reúne un perfil excepcional para impartir la nueva asignatura Creative Thinking & Practice en CIS University. En esta entrevista, la profesora comparte qué la inspiró a poner en marcha este curso, cómo la creatividad forma parte de su día a día y por qué aprender a pensar de nuevas maneras puede ayudar a cualquier persona, incluso a quienes creen que no son especialmente creativos.

¿Qué te inspiró a crear e impartir la nueva asignatura Creative Thinking & Practice?

Endicott College aprobó esta nueva asignatura y la Dean of Student Affairs, Mary McCarthy, pensó en mí para impartirla. Le estoy muy agradecida porque es una materia que me apasiona y considero que tiene un enorme valor para los estudiantes.

¿En qué se diferencia esta asignatura de otros cursos tradicionales sobre pensamiento creativo?

Intento que sea una experiencia muy participativa. Hacemos muchas actividades en clase y, además, procuro integrar la inteligencia artificial como una herramienta más del proceso de aprendizaje.

¿Qué tipo de estudiantes crees que pueden sacar más partido a esta asignatura?

Sinceramente, creo que todos. Especialmente quienes están convencidos de que no son creativos. Ese es precisamente uno de los objetivos del curso: ayudar a los estudiantes a superar sus propios límites. Da igual si estudian negocios, una carrera STEM o cualquier otra disciplina; el pensamiento creativo siempre resulta útil.

Cuentas con una impresionante trayectoria académica, con siete titulaciones. ¿Cómo ha influido eso en tu forma de enseñar?

Influye en mi manera de dar clase todos los días. Creo firmemente en el valor del enfoque interdisciplinar. Para tener éxito es importante combinar ideas procedentes de distintos ámbitos, y eso me ayuda a preparar clases mucho más creativas. Mi formación se ha desarrollado principalmente en el campo de las humanidades, pero incluso dentro de ese ámbito me permite establecer conexiones muy interesantes entre disciplinas.

¿Qué te llevó a cursar tantas titulaciones? ¿Todas guardan relación con tu trabajo en la universidad?

Sí, todas están relacionadas. Siempre me ha gustado aprender y siento que cada título ha ampliado mi forma de ver las cosas. Mi último máster, centrado en la Cultura Inglesa y su Aplicación Social, probablemente ha sido mi favorito. Incluía asignaturas fascinantes, como música, literatura y estudios culturales. Además, creo que estudiar cuando ya has cumplido los treinta te hace valorar el aprendizaje de una forma mucho más profunda.

¿Formar parte del Department of Interdisciplinary Studies ha influido en tu forma de entender la creatividad y el aprendizaje?

Sin ninguna duda. La interdisciplinariedad está en la esencia del pensamiento creativo. Se trata de combinar ideas de distintas áreas y generar conexiones nuevas. Por eso este enfoque encaja perfectamente tanto con esta asignatura como con mi forma de enseñar.

¿Cuáles son los principales retos que encuentras al impartir esta asignatura?

Uno de los mayores desafíos es conseguir que todos mantengan la atención durante las actividades interactivas. A veces los estudiantes se distraen, sobre todo cuando tienen el ordenador delante. Algunos interpretan que, si están realizando una actividad, pueden desconectar o ponerse a hacer otra cosa. Por eso, en muchas ocasiones, prefiero trabajar sin pantallas.

¿Cómo animas a los estudiantes a aplicar el pensamiento creativo fuera del aula?

Siempre les animo a probar algo nuevo en su vida cotidiana, aunque sea un pequeño cambio que rompa con la rutina. Quiero que entiendan que la creatividad no es solo algo relacionado con el arte, sino una herramienta muy útil para resolver problemas reales. Además, les enseño técnicas estructuradas de lluvia de ideas que pueden aplicar en cualquier ámbito profesional.

¿Qué consejo darías a quienes piensan que no son creativos por naturaleza?

La creatividad no es una cualidad con la que se nace o no se nace. Es una habilidad que puede aprenderse y entrenarse. Solo hace falta estar dispuesto a probar cosas nuevas, asumir ciertos riesgos y dejar de pensar que siempre existe una única respuesta correcta.

¿Cómo crees que evolucionará el papel del pensamiento creativo tanto en la educación superior como en el mundo profesional?

Creo que cada vez será más importante. En cualquier sector es necesario adaptarse, resolver problemas e innovar. El pensamiento creativo proporciona a los estudiantes la flexibilidad necesaria para enfrentarse a los retos del mundo real, independientemente del camino profesional que elijan.

¿Hay algún proyecto o asignatura futura que te haga especial ilusión?

Sí. Antes impartía Media Ethics durante el semestre de verano, pero ahora la asignatura pasará al semestre de primavera. Me hace mucha ilusión porque es una materia que me apasiona y ahora tendré la oportunidad de abordarla con mucha más profundidad.

¿Qué esperas que los estudiantes se lleven de esta asignatura y que quizá no encuentren en otras clases?

Espero que aprendan a mirar las cosas desde otra perspectiva. Sé que puede sonar a tópico, pero me gustaría que aprendieran a pensar fuera de lo convencional y, más aún, que fueran capaces incluso de reinventar ese marco.

¿Cómo pones en práctica la creatividad en tu vida personal y en tu trabajo?

Tengo que ser creativa todos los días. Constantemente estoy diseñando o adaptando clases e intentando encontrar la mejor forma de hacer interesantes temas que, a priori, pueden parecer complejos o poco atractivos. Hoy, por ejemplo, hemos estado hablando sobre religión en una clase de comunicación intercultural. No siempre es un tema fácil de abordar, así que tuve que buscar la manera de mantener el interés de los estudiantes. Ese tipo de creatividad forma parte de mi trabajo diario.