Lola y Gavin charlan con el artista Karlos Gil durante el workshop “Reclaiming the Future”

Por Gavin Giem & Lola Marks

El artista contemporáneo Karlos Gil impartió un workshop titulado “Reclaiming the Future”, en el que ofreció a los estudiantes una mirada cercana a su proceso creativo y compartió, al mismo tiempo, su visión más amplia sobre el arte y su papel en la sociedad.

Gil abrió la sesión con una pregunta tan sencilla como poderosa: «¿Cuál es tu relación con el arte?». Para él, el arte surge directamente de la experiencia y del conocimiento personal. «Siempre estoy traduciendo mi conocimiento y mi experiencia en algo tangible, algo material», explicó, describiendo su práctica como una combinación entre pasado y futuro. Su trabajo está profundamente arraigado en la investigación y el análisis, y suele requerir largos periodos de desarrollo. «Mi trabajo se basa mucho en archivos y en investigación. Realizo muchas indagaciones y necesito mucho tiempo para desarrollar un proyecto».

Lejos de seguir un método fijo, Gil subrayó la incertidumbre como una fuerza creativa esencial. «No tengo un camino específico que seguir», afirmó, destacando cómo la imprevisibilidad permite que las ideas crezcan con libertad. Para Gil, asumir riesgos es un elemento central del papel del artista en la sociedad. «Nuestra responsabilidad en la sociedad, como artistas, es asumir riesgos. Ese es el valor más importante de un artista».

La conversación derivó más tarde hacia la imaginación, que Gil describió como «una de las armas más poderosas que tenemos… nuestra interfaz entre nuestro mundo interior y el exterior». En este punto, contrastó la creatividad humana con la de las máquinas, señalando que «una máquina no se enfrenta a problemas, nunca». Esta reflexión condujo de forma natural al tema central del workshop: el concepto de refugio. Para Gil, un refugio es algo que protege, pero que también confronta los problemas a los que nos enfrentamos. «¿Qué problemas quieres resolver?», preguntó, animando a los estudiantes a entender el arte como una respuesta a los desafíos de su tiempo.

Superar los límites para afrontar y resolver nuevos problemas

Gil subrayó la importancia de empujar constantemente los límites para poder afrontar nuevos problemas. Tal y como explicó, los seres humanos generan nuevos desafíos cada día, y los artistas deben mantener una mentalidad flexible. Él mismo concibe su trabajo como «un refugio entre varias cosas», un espacio en el que el conocimiento del pasado alimenta activamente las posibilidades del futuro.

Tras esta introducción conceptual, los estudiantes pasaron a la parte práctica del workshop. Utilizando arcilla, cartón, cinta adhesiva, rotuladores y palillos, se les pidió que crearan su propia interpretación de un refugio. Algunos diseñaron estructuras similares a viviendas, otros construyeron maquetas inspiradas en estaciones del metro de Madrid, e incluso un grupo creó un bolso. Durante el proceso, Gil recorrió el aula manteniendo conversaciones individuales, comentando ideas y respondiendo a preguntas de forma cercana.

Al final de la sesión creativa, cada grupo presentó su proyecto, explicando qué habían creado y el significado de su propuesta. La diversidad de respuestas reflejó tanto la apertura del concepto como el carácter personal de la interpretación de cada estudiante.

Al concluir el workshop, Gil había logrado inspirar a los estudiantes a reflexionar de manera más profunda sobre su relación con el arte. Reforzó la idea de que el arte no es un objetivo fijo, sino un proceso en constante evolución, moldeado por la curiosidad, la asunción de riesgos y la apertura al cambio. Más allá de un ejercicio creativo, el workshop ofreció a los estudiantes una nueva forma de entender su papel como artistas en un mundo en permanente transformación.

Los estudiantes no se marcharon únicamente con pequeñas esculturas, sino con una renovada sensación de posibilidad, conscientes de que sus propios «refugios», al igual que sus ideas, pueden crecer y transformarse con ellos.