La primera conferencia del semestre del Grupo de Investigación en Humanidades Aplicadas GINA (Global Imperial & National Affairs) de CIS University abordó uno de los debates más urgentes de nuestro tiempo: el impacto social, político y humano de la inteligencia artificial.
La sesión fue inaugurada por el Dr. Alex Feldman, coordinador del programa GINA, quien presentó al ponente invitado, el Dr. Thomas Redshaw, Professor of Digital Society en la University of Salford, con más de una década de experiencia en docencia e investigación sobre el impacto social de las nuevas tecnologías. Redshaw ha centrado recientemente su trabajo en la inteligencia artificial, tras completar el Oxford Artificial Intelligence Programme y asumir el cargo de Digital Champion en su institución, desde donde impulsa la integración ética de la IA en el ámbito universitario.
Bajo el título “Artificial Intelligence, Power, and Human Rights: A Sociological Approach”, la conferencia propuso una aproximación sociológica a la inteligencia artificial, alejándose de una visión puramente técnica para centrarse en las relaciones sociales, laborales y las infraestructuras que sostienen estos sistemas. Redshaw invitó a reflexionar sobre las consecuencias sociales de la IA y sobre cómo los marcos de derechos humanos pueden servir tanto para resistir usos perjudiciales, como para orientar desarrollos tecnológicos más justos y humanos.
Desde el inicio, el ponente interpeló directamente al público, compuesto por estudiantes, profesores y el Decano Académico de CIS University, G. Emanuele Adamo, preguntando por el uso cotidiano de la IA y los fines para los que se emplea. A partir de ahí, sostuvo su intervención en torno a la creciente integración de la inteligencia artificial en las relaciones sociales y laborales contemporáneas.
Redshaw presentó estudios que muestran un crecimiento sostenido del uso de la IA entre estudiantes universitarios en el Reino Unido, así como su incorporación en los procesos de selección de personal por parte de grandes empresas tecnológicas y consultoras. Este fenómeno, explicó, permite deducir que gobiernos e instituciones están obligados a reorganizar progresivamente sus estructuras de trabajo en torno a sistemas algorítmicos.
Durante la conferencia, el ponente recurrió a la definición de inteligencia artificial propuesta por la investigadora Ewa Luger, quien la concibe como “un entorno de sistemas que afecta la forma en que las personas aprenden y comprenden el mundo”. Desde esta perspectiva, Redshaw advirtió que, tarde o temprano, los sistemas de IA tienden a entrar en colisión con los derechos humanos y laborales de la población.

Entre los ejemplos analizados, destacó el uso de algoritmos predictivos en la lucha contra la criminalidad, que suelen penalizar de forma reiterada a las comunidades más vulnerables. Estas tecnologías, explicó, generan bucles que refuerzan la vigilancia policial en determinadas zonas, perpetuando desigualdades estructurales en un círculo perpetuo. Asimismo, abordó el impacto medioambiental de la inteligencia artificial, subrayando el elevado consumo de agua necesario para la refrigeración de centros de datos, la dependencia de tierras raras y las condiciones de precariedad laboral asociadas al mantenimiento de estas infraestructuras.
La conferencia concluyó con una reflexión interesante: la forma en que se emplea la IA será también la forma en la que quienes controlan su acceso podrán influir en nuestras vidas. Durante la sesión de preguntas y respuestas, el Dr. Alex Feldman resumió la mentalidad de los nuevos dueños de la IA: «Piensan de forma muy pragmática: o estás en la mesa o estás en el menú».
Con esta sesión inaugural, GINA da comienzo a un nuevo semestre de seminarios que refuerzan su compromiso con el pensamiento crítico, el análisis interdisciplinar y el estudio de los grandes desafíos contemporáneos desde las humanidades aplicadas.