Lo has vivido (o lo vas a vivir): abrir el examen y encontrarte con una batería de preguntas tipo test.
Opciones muy parecidas.
Tiempo limitado.
Y esa sensación tan abrumadora de “sé la teoría… pero ¿cómo respondo bien a esto?”
Los exámenes tipo test no son más fáciles ni más difíciles. Simplemente hay que prepararlos de forma diferente.
Y si sabes cómo funcionan y cómo afrontarlos, pueden convertirse en una gran oportunidad para destacar.
¿Por qué es importante adaptar tu forma de estudiar al tipo de examen?
Muchos estudiantes cometen el error de preparar todos los exámenes igual: leer, subrayar, repasar…
Pero no todos los formatos evalúan lo mismo ni del mismo modo.
Y un test no evalúa igual que un examen de desarrollo.
En un test no hay espacio para “dar rodeos” ni construir argumentos. Las preguntas son más directas, y las opciones, por lo general, muy parecidas entre sí.
Esto exige un nivel de precisión y atención al detalle muy diferente al de una redacción.
Entonces, ¿qué valoran los profesores con esta metodología?
- Reconocimiento rápido de conceptos clave.
- Capacidad para distinguir matices.
- Memoria activa y comprensión profunda.
- Aplicación de conocimientos en contextos específicos.
Es decir, más que memorizar, tienes que aprender a identificar.
Y para ser capaz de identificar el tipo de conocimientos que te están pidiendo tienes que revisar tus apuntes, el temario y, sobre todo, fijarte en cómo explica y pregunta tu profesor.
¿Tiende a dar definiciones? ¿Pide ejemplos? ¿Resalta diferencias entre conceptos?
Saber todo esto te ayudará a anticipar el tipo de preguntas y a enfocar mejor tu método de estudio.
Además, para los exámenes tipo test es importantísimo gestionar el tiempo de estudio de forma adecuada.
El mayor error: dejarlo todo para el final.
Los test requieren repaso constante y memoria activa.
Estudiar dos días antes leyendo en bucle no funciona. Mejor poco a poco, con buenas técnicas.
Si entiendes cómo funciona este tipo de examen, sabrás cómo estudiarlo. Y adaptar tu preparación no solo mejora tu nota, también reduce tu estrés.
Técnicas de estudio recomendadas para exámenes tipo test
Aquí no se trata solo de estudiar más, sino de estudiar mejor.
Y para eso, hay técnicas diseñadas para este tipo de pruebas:
- Repetición espaciada: memoriza mejor en menos tiempo
En lugar de repasar todo el temario de golpe, distribuye las sesiones a lo largo de varios días o semanas.
Está demostrado que así se retiene más información y durante más tiempo.
Puedes ayudarte de apps como Anki o simplemente planificar repasos escalonados.
- Flashcards: cómo crear tarjetas que realmente te ayuden
Las tarjetas son una herramienta clásica que funciona muy bien… siempre que sepas hacerlas:
– Una pregunta por tarjeta.
– Respuestas cortas y claras.
– Cubre conceptos, definiciones y ejemplos.
Y recuerda, no copies el resumen: convierte el contenido en preguntas.
- Autoevaluaciones: test prácticos y bancos de preguntas
No conviene esperar al examen para ponerte a prueba.
Busca test online, usa los de años anteriores o crea tus propios cuestionarios.
Practicar con formato real es la mejor forma de entrenar tu mente.
- Mapas mentales para reforzar conexiones entre conceptos
Aunque parezcan más visuales, los mapas mentales te ayudan a:
- Ver relaciones entre ideas.
- Detectar lagunas de conocimiento.
- Memorizar estructuras complejas.
Úsalos como complemento a las flashcards o a la repetición espaciada.
- Aplicaciones para estudiar enfocadas a los exámenes tipo test
Algunas aplicaciones están pensadas especialmente para este formato.
Apps como Quizlet, Brainscape o StudySmarter permiten trabajar con preguntas y respuestas rápidas, juegos interactivos y seguimiento de progreso.
Combinar estas técnicas multiplica tu capacidad para entender, recordar y aplicar los contenidos.
Estudiar con método te da ventaja… incluso en las preguntas más sutiles.
Consejos para enfrentarte al examen con seguridad (incluso si dudas)
Ya has estudiado, repasado, practicado…
Ahora toca el momento de la verdad. Y sí, también hay estrategia para ese día:
Cómo descartar opciones incorrectas de forma lógica
Cuando dudes, empieza por eliminar lo que sabes que no es correcto.
– ¿Hay una opción exagerada o ambigua? Probablemente es falsa.
– ¿Dos opciones que dicen lo mismo con palabras distintas? Desconfía.
– ¿Una contiene todos los matices del concepto? Puede ser la correcta.
– Descartar aumenta tus probabilidades… y reduce el bloqueo mental.
Estrategias para gestionar el tiempo durante la prueba
– Lee todas las preguntas primero.
– Empieza por las que sabes con seguridad.
– No te atasques en una. Si no lo tienes claro, márcala y vuelve luego.
– Guarda 5 minutos para repasar las dudosas.
Evita dejar respuestas en blanco
A menos que penalicen por error, claro.
Qué hacer si dos respuestas te parecen igual de correctas
Cuando esto ocurra:
– Relee la pregunta: ¿hay una palabra clave que destaca?
– Aplica lo que sabes, no lo que “crees haber oído”.
Saber mucho ayuda. Pero saber cómo afrontar el examen también.
La seguridad viene de la preparación… y de una estrategia clara.
En CIS University te ayudamos a prepararte según tu forma de aprender

No todos los estudiantes estudian igual.
Y en CIS University lo sabemos.
Por eso, te ofrecemos recursos, acompañamiento y un enfoque personalizado para que puedas prepararte de la mejor manera para cada tipo de examen.
Apoyo académico desde el primer curso
Contamos con sesiones de refuerzo, tutorías y apoyo constante para que puedas aclarar dudas y preparar tus exámenes con mayor confianza.
Profesores que enseñan a pensar, no solo a memorizar
Nuestro enfoque educativo no se limita a transmitir contenidos. Buscamos que desarrolles pensamiento crítico, capacidad de análisis y autonomía.
Habilidades clave para responder bien… sea cual sea la pregunta.
En CIS University no te enseñamos solo el “qué”.
Te acompañamos en el “cómo”… para que estudies con seguridad, estrategias y resultados reales.